Ansiedad y estrés

Ver el desastre en bucle: qué le hace a tu cabeza el consumo de redes en catástrofes

Incendios, terremotos, inundaciones: cuando ocurre una catástrofe, actualizar el móvil cada pocos minutos parece la forma responsable de estar informado. Pero hay una diferencia grande entre informarte y consumir el desastre en bucle, y el cuerpo no la distingue bien.

Por Alberto Sancho · Julio 2026 · 6 min de lectura

Cuando ocurre una catástrofe —un incendio forestal, un terremoto, una inundación— es natural querer saber qué está pasando, sobre todo si afecta a tu zona o a gente que conoces. El problema no es informarse: es lo que ocurre cuando esa necesidad legítima se convierte en un scroll interminable de vídeos, imágenes y titulares alarmantes, muchas veces sin verificar, durante horas seguidas.

Tu sistema nervioso no distingue bien "estar informado" de "estar en peligro"

Ver un vídeo de un incendio o un terremoto activa en tu cuerpo respuestas parecidas a las que tendrías si estuvieras allí: el sistema de alerta no diferencia del todo bien entre una amenaza real e inmediata y una imagen en una pantalla, sobre todo cuando se repite una y otra vez. Esto se conoce como traumatización vicaria o secundaria: no necesitas vivir el suceso en primera persona para que tu cuerpo reaccione como si el peligro fuera actual y constante.

El resultado habitual es un estado de hipervigilancia: cuesta concentrarte en otra cosa, el sueño se resiente, aparece irritabilidad o una sensación de alerta permanente, incluso si tú, físicamente, estás a salvo y lejos de la zona afectada.

Por qué las redes agravan esto especialmente

Estar más tiempo expuesto a las imágenes del desastre no te da más información útil. Solo te da más desgaste.

Y si además te ha tocado de cerca

Si la catástrofe afecta directamente a tu zona, a tu familia o a personas que conoces, todo lo anterior se intensifica. Revisar el móvil constantemente puede sentirse como la única forma de "hacer algo" cuando en realidad no puedes controlar lo que está pasando, y esa sensación de impotencia es parte de lo que hace tan agotador el consumo compulsivo de noticias en estos momentos.

Cómo informarte sin hacerte daño

  1. Fija momentos concretos para informarte, en vez de revisarlo de forma continua. Dos o tres veces al día, con fuentes oficiales (protección civil, medios verificados), suele ser más que suficiente.
  2. Prioriza fuentes oficiales sobre redes sociales para los datos que de verdad importan: alertas, evacuaciones, indicaciones de seguridad. Las redes son el peor sitio para verificar, y el mejor para amplificar el pánico.
  3. Nota cuándo pasas de "informarte" a "consumir" el suceso. Si llevas ya la información esencial y sigues mirando por si "hay algo nuevo", esa es la señal de parar.
  4. Si puedes ayudar de forma concreta (donando, ofreciendo alojamiento, compartiendo información oficial verificada), hazlo: canaliza mejor la sensación de impotencia que seguir mirando pantallas.
  5. Cuida el contraste. Después de informarte, haz algo que te reconecte con el presente inmediato: moverte, hablar con alguien, una tarea concreta. No hace falta "desconectar del todo", pero sí alternar.
Una pregunta útil en el momento
Antes de abrir la app por enésima vez, pregúntate: "¿voy a encontrar información nueva y útil, o solo voy a sentir lo mismo otra vez?". Si la respuesta honesta es la segunda, ese es el momento de cerrar la aplicación, no de seguir buscando.

Si después de una catástrofe —te haya afectado directamente o no— notas que el malestar persiste semanas después, con pesadillas, hipervigilancia constante o dificultad para funcionar en tu día a día, merece la pena hablarlo con un profesional. No hace falta haber estado en el lugar del suceso para que el impacto psicológico sea real.

Este artículo aborda un tema sensible con fines informativos. Si estás atravesando una situación de emergencia, sigue siempre las indicaciones de los servicios oficiales de protección civil y emergencias de tu zona.

¿Notas que esto te está afectando más de lo esperado?

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